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sábado, 24 de enero de 2026
martes, 20 de enero de 2026
Julia Morgan, arquitecta
Julia Morgan nació en San Francisco, el 20 de enero de 1872. Fue la primera mujer admitida en la prestigiosa École des Beaux-Arts de París, una institución que había rechazado repetidamente su solicitud por el simple hecho de ser mujer. Su perseverancia frente a la discriminación institucional no fue un gesto anecdótico, sino una estrategia de supervivencia en un mundo profesional que le cerraba las puertas una y otra vez. Acceder a esa formación supuso no sólo un logro personal, sino una grieta en un modelo educativo y profesional excluyente.
A lo largo de su carrera, Morgan diseñó más de 700 edificios, muchos de ellos en California, destacó por su dominio técnico, su sensibilidad estética y su atención a la funcionalidad. Su obra más conocida, el Hearst Castle, suele citarse como ejemplo de monumentalidad y eclecticismo, pero reducir su legado a este proyecto sería injusto.
Julia Morgan trabajó intensamente para instituciones educativas, asociaciones de mujeres, bibliotecas, hospitales y espacios comunitarios, lugares donde la arquitectura se pone al servicio de la vida cotidiana y del bienestar colectivo.
Resulta especialmente relevante su colaboración con organizaciones como la YWCA (Young Women’s Christian Association), para las que diseñó edificios pensados como espacios seguros, dignos y emancipadores para mujeres. En una época en la que la independencia femenina estaba socialmente penalizada, Julia Morgan contribuyó a crear infraestructuras que sostenían la autonomía económica, educativa y social de otras mujeres.
No fue hasta 2014 cuando recibió, de manera póstuma, la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos, siendo la primera mujer en obtenerla en más de un siglo de historia de la institución. Este reconocimiento tardío no repara la desigualdad sufrida, pero sí confirma una verdad que el feminismo sostiene desde hace tiempo: las mujeres siempre han estado, aunque no siempre hayan sido nombradas.
Recuperar la figura de Julia Morgan es un cuestionar los cánones que deciden qué trayectorias merecen ser recordadas y cuáles quedan relegadas al olvido
sábado, 17 de enero de 2026
Educación, matrimonio y miedo: un debate que no ha terminado
Leemos literatura para reconocer el pasado, sí, pero
también para reconocernos. En estas páginas descubrimos de dónde vienen ciertas
ideas que aún circulan, con otras palabras, en nuestros debates contemporáneos.
La literatura no sólo nos cuenta lo que fuimos: nos ayuda a entender por qué
todavía estamos discutiendo lo mismo. Y, en ese reconocimiento, quizá, a
imaginar otras formas de relación donde el amor no sea una imposición, sino una
elección compartida.
El diálogo que vamos leer no es sólo una escena de época: es un espejo incómodo. En él se enfrentan dos concepciones del mundo que, aunque formuladas con palabras decimonónicas, siguen resonando hoy con una inquietante familiaridad: las mujeres son seres humanos con sentimientos, deseos y derecho a no amar.—Y ella —decía el abogado, sonriendo, al tiempo que yo pasaba a su lado— declaró redondamente a su marido "que no podía ni quería vivir con él, porque..."
domingo, 11 de enero de 2026
Las palabras del mundo, José María Merino
Acabo
de releer el libro de José María Merino, Las palabras del mundo.
Una vez mas, he disfrutado con su narración, y en él vuelve a demostrar
hasta qué punto lo fantástico no es un género de evasión, sino una vía
privilegiada para interrogar la realidad. Los tres relatos que
componen el libro comparten un mismo impulso: cuestionar la solidez del mundo a
través del lenguaje, la memoria y la percepción, elementos centrales en toda la
narrativa de este autor.
Me ha gustado mucho la forma natural y
elegante de unir lo fantástico y lo real, de tal modo que es creíble lo narrado.
Quién no ha vivido momentos reales e irreales en el mismo lapso de tiempo.
El tinte
fantástico de los relatos no se manifiesta mediante lo espectacular,
sino a través de una leve pero inquietante fisura en lo cotidiano.
Merino trabaja desde la ambigüedad: el lector nunca sabe con certeza si lo que
ocurre pertenece al ámbito de lo sobrenatural o si es consecuencia de una
percepción alterada, de un desliz de la conciencia o de la fragilidad del
recuerdo. Esa indecisión, tan propia del fantástico contemporáneo, es
precisamente donde se instala la inquietud.
lunes, 5 de enero de 2026
Sombras sobre la ría: Mi participación en la antología "España Noir"
Hoy es un día de celebraciones. Tras meses de trabajo, por fin sale a la venta España Noir , un...
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Tuve la oportunidad de vivir una experiencia distinta y muy estimulante: conversar en directo en Tele 7 sobre mi publicación. Durante la ...
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Acabo de releer el libro de José María Merino, Las palabras del mundo . Una vez mas, he disfrutado con su narración, y en él vuelve a de...

