Con la frase Estar en la luna de Valencia, se manifiesta que se han frustrado las esperanzas que se tenían puestas en aquello que se deseaba o pretendía.
Durante la Edad Media, cuando Valencia estaba amurallada, las puertas de acceso a la ciudad sólo permanecían abiertas durante unas determinadas horas, pasadas las cuales se cerraban por temor a los asedios, y todo aquel que llegaba a la ciudad tras el cierre de las puertas de la muralla debía pasar la noche fuera de la ciudad de Valencia. Debido a su forma semicircular, la muralla parecía una media luna, y por ello a los rezagados que se quedaban a sus puertas, y tenían que pasar la noche al raso se decía que quedaban fuera de la luna de Valencia, o a la luna de Valencia.

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