Con su
ejemplo y sus escritos, Frances Benjamin Johnston no sólo fue una pionera
en el mundo de la fotografía y el fotoperiodismo sino que ayudó a muchas otras
mujeres a seguir sus mismos pasos.
En París, en plena ebullición artística de finales del
XIX, Frances Benjamin acudió a una de las pocas escuelas en las que les estaba
permitido el acceso a las mujeres que deseaban ser artistas. La Acedémie Julian
le ofreció la posibilidad de aprender dibujo y pintura, disciplinas que
continuó perfeccionando a su vuelta en los Estados Unidos en la Art Student's
League.
En 1892 publicó un reportaje titulado Mammoth
Cave by Flashlight, un reportaje que la consagró como fotógrafa y fue uno
de sus muchos éxitos. Tres años después, abrió su estudio de fotografía en
Washington D.C. desde el que empezó a fotografiar a personajes ilustres de su
tiempo. Grandes nombres como Mark Twain. Fotografió a cinco presidentes del
país durante su mandato.
Frances Benjamin Johnston se había convertido en
una fotógrafa de la alta sociedad en los Estados Unidos, conocida incluso como
la "fotógrafa de la corte americana", pero no se olvidó de su esencia
bohemia. Como si fueran las dos caras de una misma moneda, después de
fotografiar a personalidades como Alice Roosevelt el día de su boda, se
sumergía en la vida bohemia.
En 1897 escribió su famoso artículo Lo que una
mujer puede hacer con una cámara en el Ladies Home Journal.
Un texto en el animaba a las mujeres a hacer de la fotografía un modo de vida y
una vía para la emancipación y la independencia económica.
Para ello, ayudaba a las futuras fotógrafas con una
serie de pautas y consejos prácticos para montar un estudio efectivo, apuntaba
los modelos más efectivos de cámaras, explicaba cómo debía ser un cuarto
oscuro, cómo obtener un buen material.
Frances
Benjamin Johnston recorrió infinidad de países como fotorreportera,
inmortalizando acontecimientos históricos y convirtiendo en arte todo lo que
captara el objetivo de su cámara.

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